Paris

El Moulin Rouge cumplió 130 años

El cabaret francés presentó un nuevo espectáculo entre plumas, boas y bailes
viernes, 4 de octubre de 2019 · 10:52

El pionero de los bailes de cancán, las plumas de avestruz, los maquillajes exuberantes y los brillos arribaron a los 130 años de abrir sus puertas al público por primera vez. De acuerdo a lo publicado por Reuters, el espectáculo principal ahora se denomina “Feerie” y ya se ubica como uno de los repertorios más aplaudidos en su trayectoria.

 

Cada noche un total de 60 artistas provenientes 14 países bailan, cantan y giran en este nuevo espectáculo. Además, cada año unas 600 mil personas se dan cita con las bailarinas de cancán; en medio de ese ambiente de festejo, consumen casi un cuarto de millón de botellas de champán pero, lo que no pasa ante sus ojos mientras sostienen sus copas, es el enorme trabajo que hay tras bastidores.

Es decir, para cada show se crea una coreografía diferente, hay maquinarias sofisticadas de vestuario para que un cambio sea más rápido que el otro. Mientras que la escenografía también juega un papel importante en el concepto del espectáculo, pues es el elemento diferenciador que le da vida propia y estilo a cada actuación en vivo.

 

En este orden de ideas, Claudine Van Den Bergh, una bailarina inglesa de 27 años explicó que durante siete años ha estado en el escenario del Moulin Rouge y ahora funge como directora desde hace tres años. “Todo el equipo, incluyendo bailarines, ayudantes y técnicos, tiene que ser muy organizado. Un pequeño error o un pequeño retraso y puedes perderte tu entrada. Realmente necesitas estar en el momento adecuado y en el lugar adecuado”, agregó la bailarina.

 

Exactamente el 6 de octubre de 1889 el Moulin Rouge subió el telón por primera vez y desde entonces sus cifras sorprenden a cualquiera: actualmente cada chica del cuerpo de baile realiza entre 10 y 15 cambios de vestuario de 90 segundos cada uno. Además, se requieren de 1 millón de trajes con plumas y boas rosadas para cada espectáculo que, son ordenados por un ejército de asistentes.

 

De acuerdo a Bergh, “el Moulin Rouge es un lugar mágico. En este momento salgo corriendo al backstage, sé exactamente a dónde ir, qué hacer, dónde está mi próximo trake para el siguiente número”, explicó la joven quien también asevera que el espectáculo del cabaret se ha mantenido fiel a sus tradiciones bailes pero siempre adaptándose a nuevos paradigmas.